Santo Domingo. – El Día Mundial de la Prematuridad representa una ocasión global para aumentar la sensibilización sobre los retos que enfrentan los partos prematuros y para ofrecer respaldo a las familias afectadas. Un embarazo habitual dura entre 37 y 42 semanas; por lo tanto, los bebés que nacen antes de completar 37 semanas o con bajo peso se consideran prematuros.
Según los datos más recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2020, nacieron 13.4 millones de bebés prematuros a nivel mundial, de los cuales 1.2 millones se registraron en América Latina y el Caribe.
Asimismo, el Ministerio de Salud Pública, el Servicio Nacional de Salud (SNS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) reportan que, en República Dominicana, el 7% de los nacimientos son de bebés prematuros.
En este 2024, la OPS, la Alianza Neonatal y diversas organizaciones internacionales destacan la necesidad de garantizar el acceso a atención médica de calidad para todos los bebés, sin importar las circunstancias de su nacimiento.
Cabe señalar, que Huggies®, la marca de cuidado infantil de Kimberly-Clark, se une a esta iniciativa global para crear conciencia sobre la importancia de esta fecha y ofrecer apoyo a estos pequeños luchadores, así como abogar por la atención médica necesaria para su desarrollo adecuado.
Desafíos de la Prematuridad
Diversos factores pueden contribuir a los partos prematuros, como complicaciones durante el embarazo, embarazos múltiples o condiciones de salud materna, por ejemplo, infecciones crónicas o malos hábitos alimenticios. Sin embargo, en la mayoría de los casos, los partos prematuros ocurren de manera espontánea.
Para prevenir los nacimientos prematuros, es fundamental mantener controles médicos regulares durante el embarazo. Estas consultas ayudan a identificar factores de riesgo y fomentan hábitos de vida saludables, incluyendo una dieta equilibrada, ejercicio físico y la evitación de tabaco, alcohol y drogas.
El nacimiento prematuro puede provocar complicaciones en la salud de los bebés y es una de las principales causas de mortalidad infantil. La OMS estima que, en 2019, aproximadamente 900,000 niños de 0 a 5 años fallecieron a nivel mundial por complicaciones relacionadas con la prematuridad.
Para proteger a los recién nacidos prematuros de enfermedades y problemas respiratorios e infecciones, es crucial implementar el Método Mamá Canguro (MMC), que promueve el contacto piel a piel entre el bebé y sus cuidadores durante al menos 20 horas al día. Este método ayuda en la regulación de la respiración y temperatura del bebé, fomenta la lactancia materna y refuerza el vínculo familiar. La OMS y UNICEF recomiendan su uso inmediato tras el nacimiento para todos los bebés prematuros.
Además, se aconseja iniciar la lactancia materna lo antes posible, preferentemente en la primera hora de vida, y mantenerla exclusiva durante seis meses. La colaboración de toda la familia es esencial para proporcionar el amor y apoyo necesarios para el bienestar del bebé prematuro.
Finalmente, es importante tener en cuenta que las primeras semanas de vida son críticas para el desarrollo y la adaptación del bebé al entorno exterior, momento en el cual establece sus patrones de alimentación y sueño, haciendo vital crear un entorno seguro y amoroso.